Cine por Martín Núñez

Martín Núñez nos recomienda durante este mes de enero – en una nueva selección filmográfica – el cortometraje «Un verano feliz» del año 1972.

Un Verano Feliz

La medida número 29 del gobierno de la Unidad Popular prometía “organizar y fomentar el turismo popular” en un país en donde buena parte de la población trabajadora siquiera conocía el mar, con este fin es que se crean los balnearios populares en los que los trabajadores y sus familias por fin podrían vacacionar con dignidad. Para documentar este fenómeno es que el Departamento de Cine y TV de la Central Única de Trabajadores produce el cortometraje Un Verano Feliz recogiendo la propuesta de su director Alejandro Segovia quien apuesta por un tratamiento simple y de fácil absorción por parte del espectador en el que un narrador en primera persona relata en profundidad lo que se nos plantea sin grandes ambiciones cinematográficas: la vacaciones de una familia obrera.

Para ello el realizador elige como protagonista al actor Samuel Villarroel para encarnar a un operario de la entonces nacionalizada Textil Progreso, lugar en el que se ambienta el quehacer laboral del protagonista quien es seleccionado para vacacionar gracias a su destacado compromiso con la Batalla de la Producción, aquel estajonovismo criollo que hoy parece imposible en una sociedad marcada por el mercado y el individualismo. Es este espíritu colaborativo el que permea la misma película en la que los obreros y sus familias fueron parte vital para la realización, hecho que queda patente una vez que Villarroel y sus familiares, junto a decenas de familias obreras, llegan al flamante balneario popular de las Rocas de Santo Domingo, lugar donde vemos la felicidad de niños y adultos al tiempo que se van narrando a modo didáctico las características de las instalaciones y de las actividades colectivas que consisten en almuerzos y cenas grupales supervisadas por nutriólogos, juegos y ejercicios orientados a los niños monitoreados por voluntarios, más las animadas jornadas nocturnas con baile y actividades artísticas protagonizadas por los mismos veraneantes de todas las edades.

Así, la película se presenta orgullosa como parte de dicho proyecto, como la encargada de dar a conocer los balnearios populares usando como herramientas no solo el documental, sino que también una sana propaganda a escala chilena y popular.

El destino de los balnearios populares (ocupados como centros de tortura y exterminio una vez ocurrido el golpe de Estado) no difiere del destino que tuvo gran parte de la obra del Departamento de Cine y TV de la CUT que se traduce en la destrucción no solo de las piezas concluidas, sino que también de todo el material de cámara de las mismas, siendo el hecho más lamentable la desaparición de el único largometraje producido por la CUT: La Maldición de la Palabra, film que se estrenaría la segunda semana de septiembre de 1973. El que aun podamos ver Un Verano Feliz se debe exclusivamente a que tras su detención en Valparaíso a pocos días del golpe, el director Alejandro Segovia tuvo la visión de enterrar en un saco una copia en 16mm que mantenía en su poder. Un gesto simple y valiente que hoy nos permite formarnos una visión de un cine comprometido del que perduran más palabras que imágenes.



#Tags

+ CULTURA EN TV

AMIGXS

BIENAL DE ARTES MEDIALES / CENTRO CULTURAL LA MONEDA /ARCHIVO PATRIMONIAL USACH / MSSA / IME / UPLATV / CANAL180 / RED TAL / ARQ FILM FEST SANTIAGO / ARCA TV

ENCUENTRANOS

VTR CANAL 43
GTD CANAL 37
CLARO CANAL 126

NUESTRAS RRSS